Así soy yo, impulsivo como las mareas, y el señor Hernández también, por tanto después de ver una película en una habitación ajena (gracias Carla), decidimos bajar a una sala de estudio darle uso, por tanto bajamos a charlar allí. Y es que nos dimos cuenta de que hacía mucho tiempo que no escribíamos una página de nuestro “diario” que se está convirtiendo en semanal. Y yo le dije a Aitor, oye tío, ¿de qué hablamos?, y él me contestó, cambia de camello, tío, que son las 3 de la mañana!!
Después de este lapsus provocado por su retraso mental, nos pusimos en serio y con nocturnidad, cansancio, y sueño, nos dimos cuenta de que éramos demasiados, así que mandamos a los 3 últimos a tomar por el culo, y nos pusimos a escribir. E aquí lo que ha salido:
¿Cuál es el momento que más has disfrutado del deporte?
El novedoso clima de los últimos días nos ha puesto nostálgicos, y hemos estado recordando nuestros momentos más gloriosos y gratificantes a lo largo de nuestra carrera deportiva, quizá nuestro subconsciente nos haya incitado a modo de motivación interna para darnos ánimos en estos inicios de carrera. (Ciencias de la actividad física y del deporte), por si no lo habíamos dicho antes, ya que es un dato que a veces condicionará nuestra manera de ver el mundo, reflejada en las entradas.
Y bien, pasamos a poneros como ejemplo nuestros emotivos mementos, con los que esperamos empaticeis.
Santi (Portero):
Siempre me emociono al recordar aquel torneo de Cayón, en el que no era más que un crío (Categoría Infantil), y acabamos ganando una final, con unos extraños penaltis que se inventaron, más “divertidos” que los que aparecen en el reglamento. Consistían en que un jugador, (partiendo de medio campo) encaraba al portero 1 contra 1, intentando batirle. Aquel día creo recordar que solo encajé uno. Y ganamos el torneo.
En realidad, el torneíllo era una basura, sin mucho nivel, pero la satisfacción personal que me dio ese momento fue increíble. Es un gran ejemplo, para que os deis cuenta, de que vuestro momento de gloria, no depende de factores externos, si no vosotros, de vuestra ilusión, y la pasión con la que decidáis vivir el momento.
Aitor (nadador) *espaldista
Cuando en el deporte escuchamos la palabra disfrutar, lo primero que se te viene a la cabeza son las medallas, records o todo tipo de títulos que se puedan obtener. Ganar, llegar antes que los demás a la meta. Ser los mejores.
En mi caso, pese a que conseguí el objetivo de todo competidor, ganar, no subrayo este momento por lo logrado, sino por como lo logré. Corría el año 2008, en los campeonatos de Euskadi de aquel caluroso verano. Venía de haber fracasado por completo en los de Gipuzkoa, y mi estado de ánimo era sinceramente pésimo… Toda la temporada preparándome para esa competición y no me salía nada. Faltando apenas una hora para la prueba (200m espalda), el entrenador se me acercó y sin más dilación me dijo, “échate y disfruta”. “Voy a ganar”, fue lo que le respondí sin ni siquiera pensarlo. En ese momento recuperé todas mis fuerzas, de manera inexplicable, os lo aseguro. El entrenador me mandó a cagar (no es broma) para visualizar la carrera al detalle, así que de cabeza fui. Fue la mejor carrera de mi vida, dejando a un lado el resultado.
Con esta anécdota os presento el poder de la mente, o así es como lo llamo yo. Fatal si se da mal uso de él, pero se convierte en la hostia en el momento en que lo controlas.
AHORA OS INVITAMOS A VOSOTROS, A QUE NOS CONTEIS ALGUNO DE LOS MOMENTOS DE FELICIDAD QUE OS HA APORTADO EL DEPORTE, (O CUALQUIER OTRO HOBIE QUE PRACTIQUEIS). OS ESTAREMOS MUY AGRADECIDOS, Y TODA LE GENTE QUE LEA ESTO SEGURO QUE TAMBIÉN, YA QUE NOS IREMOS DANDO CUENTA DE QUE LA FELICIDAD NO ESTÁ EN COSAS TAN “GRANDES” COMO MUCHOS CREEN.
Intentando abrir claros aquí, donde el cielo siempre es gris
yo me acuerdo que siendo un chico de 15 años palme 6 asignaturas en la evaluacion del colegio, y mi madre me quito del futbol, me prohibio salir de casa y sobretodo jugar las semifinal que jugabamos ese fin de semana. Tras varias dias rayando a mi madre, ella me dejo jugar el partido con la condicion de que no jugaria ninguno mas y lo dejaba. Finalmente fui a jugar y ,a pesar de que perdimos,yo estaba realmente feliz pues habia podido disfrutar jugando al futbol y mi madre al ver esto me dejo jugar hasta que yo dije que no queria jugar mas. De ese dia aprendi que a pesar de la derrota, el mero hecho de jugar un partido con mis compañero me habia hecho disfrutar como nunca; por ello defino este momento como el mas feliz dentro de mi humildisima "carrera deportiva"
ResponderEliminarHoy mismo he tenido un partido que desde que sabia contra quien teniamos que jugar supe que ibamos a perder y ademas pensaba que por mucho.Antes de empezar el partido la entrenadora nos ha dicho que teniamos que darlo todo pero sobre todo disfrutar y pasarnoslo bien.Ha terminado el primer tiempo e ibamos ganando por 4, el anbiente que teniamos en el equipo era increible alfinal hemos perdido por 2.Los puntos se han ido con elequipo contrario pero la felicidad se ha quedado con nosotras.Ha sido un partido genial.
ResponderEliminarOs ha inspirado mi habitación :) me encantó la entrada chicos y la pregunta esa de.. cual es el momento que mas has disfrutado del deporte creo que fue de lo último que escuché antes de quedarme dormida porque a esas historias ya no llegué..!!
ResponderEliminarUn besiño!!! (:
Pues yo recuerdo unos fatídicos campeonatos de españa de natacion en los que por desgracia conocí al espaldista cagón ese (un saludo desde Vitoria genio). Los resultados estuvieron bien, pero lo mejor era en el hotel con otros tantos que como yo habian ido a pasar un finde de gratis a Barcelona. Las risas que me pude hechar ese fin de semana. Tal fue el colegeo que salió de allí que acordamos juntarnno todos para ir a fiestas de Bilbo(aunque al final de los de allí solo fuimos el espaldista y el bracista.
ResponderEliminarHola chavales! Soy vuestra seguidora anónima y prometí a Santi que seguiría el blog, y aquí estoy, con mucho gusto.
ResponderEliminarNo practico ningún deporte así que no puedo impresionaros con campeonatos ni competiciones. Toco el piano, y creedme, no destaco en las audiciones. Recuerdo la audición de final de curso del año pasado, llevaba unos cuantos conciertillos sin dar pie con bola y estaba temblando ante la posibilidad de cagarla delante de todo el conservatorio. Empecé con miedo y temblorosa, pero a mitad de la primera obra me dije a mi misma que no tenía que ser diferente tocar con gente o sin ella. Seguí tocando escuchando solamente la música y disfrutando del fantástico preludio que tuve la suerte de poder tocar. Fue la primera vez que me felicitó mi profesor por una audición e incluso a mi padre le pareció que lo había echo genial (No tienen mucha fé en mi, hombres). Y eso fue, simplemente por cambiar mi pensamiento conseguí tocar las obras como realmente quería.
Saludos cántabros. Att, escritora anónima
Lo que Alvaro te da, Alvaro te lo quita. Pero sigue siendo impulsivo como las mareas, y que sepas que se te echa de menos.
ResponderEliminar